miércoles, 26 de marzo de 2025

NARRACIÓN: NÚCLEOS, CATÁLISIS, INDICIOS E INFORMANTES

La narración Literaria 
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Una narración es el relato de una historia construida a partir de acciones que realizan algunos personajes o que les sucede a ellos, en determinado lugar y tiempo. Las historias son contadas por una voz ficcional o narrador y van dirigidas a un oyente o lector también ficcional. El narrador puede ser tanto un personaje o va­rios, incluidos en el relato, como puede estar fuera de los hechos que se narran.
Las narraciones literarias son textos ficcionales. Es decir, en estas narraciones se construye una realidad o mundo, que es el resultado de la imaginación de un autor. Existen diversos géneros dentro de la narración literaria, los más difundidos son el cuento y la novela; otros son  el mito, la leyenda, la fábula y otros.
Cuando se lee una novela o un cuento no es pertinente que el lector se cues­tione acerca de si los hechos que allí se narran son verdaderos o no, o si ocurrieron en el mundo real. Lo que efectivamente importa es que ese mundo representado sea verosímil. El verosímil es la lógica interna que debe tener todo texto literario para que el mundo representado resulte convincente y creíble para el lector.
Tanto el cuento como la novela tienen trama narrativa e intención estética, es decir que no se proponen informar ni explicar un hecho, sino generar en el lector una emoción estética que, en cierto modo, provoque una transformación en él.

Historia y discurso

En toda narración literaria hay que diferenciar los hechos que se cuentan, la historia, del modo como se la cuenta, el discurso.
En un relato la historia se relaciona con el contenido. Son las acciones realizadas o padecidas por ciertos personajes y que están rela­cionadas entre sí de forma causal y cronológica a partir de un conflicto. Se corresponde con la síntesis argumental de un texto. 
El discurso se refiere a cómo esos acontecimientos son contados, es decir, es la narración misma de esos hechos junto con los elementos que intervienen en el acto comunicativo de narrar. La serie de acontecimientos narrados en un relato puede variar a partir de quien los narre según las distintas perspectivas, la personalidad, los intereses y la participación en los hechos, o no. Esto llevará a que el relato de cada narrador presente variaciones. Los recursos retóricos y el manejo del tiempo también forman parte del discurso.

Núcleos, catálisis, indicios e informantes



  • NúcleosSon las acciones principales, aquellas que tienen que ver con la cadena estructural de la historia, con los verdaderos nudos del relato. Tienen una relación cronológica y lógica. Son los momentos de riesgo del relato. Los núcleos hacen avanzar el relato. Los núcleos son las acciones principales que organizan toda narración, aquellas sin las cuales no habría relato. Entre ellas se establece una relación de causa-efecto. Esos núcleos se encadenan de tal manera que el primero es causa del segundo que resulta su efecto, el segundo se convierte en causa del tercero que es su efecto o consecuencia y así sucesivamente.

  • Catálisis:  Son acciones secundarias. Tienen una funcionalidad atenuada, de relleno o de retardamiento de las acciones principales. Podríamos decir que son expansiones que no forman la armazón principal de la trama narrativa. Las catálisis complementan, distraen, amplían, detienen el ritmo narrativo, y por esta razón, tienen más que ver con lo descriptivo.

  • Informantes: son datos puros que nos sitúan en tiempo y espacio, aportan conocimientos concretos sobre los personajes: edad, estado civil, etc. Proporcionan un conocimiento ya elaborado, su funcionalidad es débil, aunque tampoco nula.

  • Indicios: Los indicios contienen datos que es necesario interpretar. Son del orden de lo metafórico, es preciso, descifrarlos. Remiten a un clima, a un sentimiento. Hay textos que son marcadamente indiciales. La labor interpretativa del lector, que esos textos presuponen, es muy grande. El lector debe descubrir esos indicios, especies de "pistas" desperdigadas a lo largo del texto e interpretarlas, para realizar una lectura más competente del relato. El lector funciona, lee y trabaja como si fuera un detective. Los indicios son raros en los relatos tradicionales, en cambio, abundan en la literatura contemporánea.

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